viernes, julio 3Las noticias realmente importantes

Rocío Carrasco, 20 años después de la muerte de Rocío Jurado: “Cuando ella se fue fui consciente de que soy la hija de un mito”

“Mi meta es ser la primera figura de la canción española”, escribió Rocío Jurado. Lo logró, a juzgar por los 20 millones de discos vendidos y los 150 discos de oro y 60 de platino atesorados. La seña clave de que lo consiguió es que 20 años después de su muerte —el 1 de junio de 2006, a los 61 años— ya es un mito consagrado. Pero para su primogénita y heredera universal, Rocío Carrasco (Madrid, 49 años), era, sobre todo, su madre, con todo lo que eso conllevaba.

Superada la impactante y mediática denuncia pública de maltrato de 2021, la hija de Jurado vive plenamente enfocada en la difusión del enorme legado cultural de su madre. Eso incluye su participación en un documental de cuatro capítulos que se estrena el próximo 25 de junio en Movistar Plus+, La más grande, en el que el director Alexis Morante descubre documentos inéditos, como una autobiografía sin acabar que la cantante escribió y que sirve de hilo conductor. Son días de gran ajetreo para Carrasco. Entre retoques de posproducción y largos encierros en estudios de grabación, atiende a EL PAÍS por teléfono y avisa: “Queda Jurado para rato”.

Pregunta. Para el común de los mortales es Rocío Jurado, pero para usted era su madre. ¿Cómo es ser la hija de un mito?

Respuesta. Nunca lo había percibido así. ¿Sabes cuándo estoy percibiendo eso? Ahora. Para mí, ella era Rocío Mohedano Jurado, que es mi madre. En el momento en el que se fue, fui consciente de que soy hija de un mito. Todo lo he vivido con la máxima normalidad del mundo. No tengo otra concepción porque no he vivido otra cosa. No he vivido el tener una madre presente 24 horas, he sido criada en viajes para arriba y para abajo. Cuando ella se ha ido y he visto la huella tan bestia que ha dejado en todos los ámbitos de la vida, es cuando tomas conciencia y dices: “Es que es un mito”. Ahora que soy consciente, lo vivo con el mayor orgullo que puede haber en el universo.

P. Han pasado 20 años desde el fallecimiento de su madre y un funeral que paralizó todo un país. ¿Qué recuerda de aquel día?

R. No quiero recordar nada, pero recuerdo. Recuerdo el calor de la gente y esos puentes de la autovía de Jerez a Chipiona llenos de gente con velas y tirando flores al coche. Eso lo recuerdo, pero no me gusta recordarlo. No quiero.